Así nació el Día de Muertos.

El culto a la vida, si de verdad es profundo y total,
es también culto a la muerte.
Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte
acaba por negar a la vida.

Octavio Paz, “Todos Santos Día de Muertos”, El laberinto de la soledad, 1950.

Después de las pestes del siglo XIV, el 2 de noviembre del calendario Cristiano se dedicó a orar por todos los Fieles Difuntos, ya que al dar a conocer una tercera opción de la geografía del inframundo Cristiano “El Purgatorio”, dio la oportunidad a que los fieles creyeran que gracias a sus plegarias o a la de otros, se les concedería salir del Purgatorio en poco tiempo o para evitar la vida eterna en el infierno, el peor temor de esos siglos.

El día de muertos ha estado presente en México desde epocas prehispanicas y puede verse en varias culturas que habitaron el territorio antes de la llegada de los Españoles.

En el año 2003, el Día de Muertos fue declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Tras la Conquista de los Españoles, se dio la unión de las creencias Indígenas con el catolicismo, lo cual forjó un carácter religioso que ha conservado las tradiciones ancestrales hasta la actualidad.

Una parte fundamental del Día de Muertos son los altares, los cuales estan llenos de elementos simbólicos, en los más importantes son los siguientes:

  • Imagen del difunto: Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto.
  • Copal e incienso: El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.
  • Papel picado: Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento.
  • Velas, veladoras y cirios: Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar.
  • Agua: Refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos.
  • Comida y bebida: Los alimentos tradicionales o los que eran del agrado de los fallecidos se colocan en el altar para que el alma visitada lo disfrute.

La estructura de un altar de muertos puede verse en la siguiente imagen:

Estructura del altar de Día de Muertos.

Referencias:

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/58912.nombran-patrimonio-de-la-humanidad-el-dia-de-muertos-.html

https://www.cityexpress.com/blog/origen-y-raices-del-dia-de-muertos


https://www.mexicodesconocido.com.mx/altar-de-muertos-elementos-que-debe-llevar.html

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